Materiales
Materiales recomendados para imprimir y proteger carteles QR
La elección de material se reduce a tres preguntas: si lo van a tocar, si le va a caer agua o sol, y cuánto tiempo tiene que durar. Todo lo demás son consecuencias de esas tres.
Tres preguntas que eligen el material por ti
Antes de mirar ningún producto, contesta esto sobre el sitio exacto donde va el cartel:
- ¿Lo van a tocar? Una carta se toca, un cartel de pared no. Si se toca, necesita protección obligatoriamente.
- ¿Le da agua, vapor o sol? Una terraza, una cocina, un escaparate al sur. Si la respuesta es sí, el papel queda descartado y hay que ir a plástico.
- ¿Cuánto tiene que durar? Una promoción de tres semanas y un cartel de wifi permanente no piden lo mismo, y gastar en el primero lo que cuesta el segundo es tirar dinero.
Y una regla que atraviesa las tres
Mate antes que brillante. Un acabado brillante convierte cualquier lámpara del techo en un reflejo especular, y si ese reflejo cae sobre el código, la cámara ve una mancha blanca en lugar de datos. Es, con diferencia, el fallo de material más frecuente y el más fácil de evitar.
Soportes: sobre qué se imprime
Papel corriente de oficina
Sirve para probar y para carteles temporales que van dentro de un portacarteles rígido. Fuera de ahí, se ondula con la humedad del ambiente y se dobla por su propio peso.
Si es lo que tienes, mete el cartel en una funda o en un portacarteles: la rigidez la pone el soporte, no el papel.
Papel de gramaje alto
El papel más grueso, del tipo que se usa para tarjetas y portadas, se sostiene solo, no traspasa la tinta y da al cartel un aspecto de cosa hecha a propósito en vez de improvisada. Para un cartel de mostrador sin protección es el mínimo razonable.
Comprueba en el manual de tu impresora hasta qué gramaje admite. Es donde fallan las impresoras más básicas: el papel se atasca o entra torcido.
Papel fotográfico mate
Da negros más densos y bordes más limpios que el papel normal, lo que ayuda a los códigos pequeños. Insisto en mate: el fotográfico brillante es exactamente el peor acabado posible para un código QR.
Papel adhesivo en hojas
Convierte el cartel en una pegatina. Es la forma rápida de poner un código en el canto de un mostrador, en la carcasa del datáfono o por dentro de un cristal. Verifica dos cosas antes de comprar: acabado mate y compatibilidad con tu tipo de impresora, porque el papel para inyección y el de láser no son intercambiables.
Vinilo adhesivo
Plástico, no papel. Es lo que hay que usar en cuanto entra en juego el agua o el sol: escaparates, puertas, terrazas, cocinas, vehículos. Aguanta la limpieza y no se ondula. Si va a exterior, busca que la ficha mencione resistencia a los rayos UV, que es lo que evita que el negro se desvanezca a gris en unos meses.
Cartón pluma y placas rígidas
Para carteles grandes que tienen que sostenerse solos: horarios, códigos de wifi para una sala, señalización de feria. El cartel impreso se pega sobre la placa. Es barato y ligero, pero se abolla con un golpe, así que no es para zonas de paso estrecho.
Metacrilato
La opción cara y permanente. Tiene sentido cuando el cartel es parte del mobiliario y no va a cambiar en años. Ojo: el metacrilato transparente puede brillar, así que la superficie impresa tiene que ir mate o el cartel colocado en un ángulo que no recoja las luces.
Protección: cómo se blinda un cartel
Proteger cambia dos cosas a la vez, una buena y una mala: alarga muchísimo la vida del cartel y añade una capa que puede reflejar. Por eso el acabado de la protección importa tanto como el del papel.
- Plastificado en caliente, acabado mate. Sella el cartel entre dos láminas y lo vuelve resistente a manos, salpicaduras y spray de limpieza. Es la opción por defecto para cartas y carteles de mostrador. Con acabado brillante el mismo cartel se vuelve un espejo.
- Láminas adhesivas de laminar en frío. Se pegan a mano, sin máquina. Menos duraderas que el plastificado, pero sirven para proteger un cartel puntual o para reforzar algo que ya está pegado en su sitio.
- Fundas de plástico y portacarteles. Protección sin sellar. La ventaja es que puedes cambiar la hoja de dentro cuando cambie el precio o el horario, lo que para un cartel que se actualiza a menudo compensa más que plastificar.
Qué hace falta en exterior
Un cartel en la calle o en un escaparate al sol se enfrenta a tres cosas: agua, radiación ultravioleta y ciclos de calor y frío que despegan los adhesivos por las esquinas.
La combinación que aguanta es vinilo con protección UV, impreso con tinta pensada para exterior o protegido con una lámina, y pegado sobre una superficie limpia y desengrasada. El papel plastificado no es una alternativa: el sello del plastificado deja bordes por donde entra la humedad y el cartel se levanta desde ahí.
Aunque hagas todo bien, cuenta con revisar los carteles exteriores cada pocos meses. El sol acaba ganando siempre; la cuestión es cuánto tarda.
El adhesivo: pensar en el día que lo quites
Un adhesivo muy fuerte en un cristal alquilado o en una pared pintada es un problema futuro. Antes de pegar, decide si el cartel es permanente o de temporada.
Para carteles de temporada, busca adhesivos descritos como removibles o reposicionables. Para cristales, el vinilo electrostático se sujeta por adherencia sin pegamento y sale sin dejar rastro, que es la opción cómoda para promociones que cambian.
Y en cualquier caso: limpia y seca la superficie antes. La mayoría de los carteles que se caen no se caen por el adhesivo, se caen porque debajo había polvo o grasa.
Montarlo sin burbujas
Una burbuja o una arruga justo encima del código deforma la rejilla y puede tumbar el escaneo. Se evita con un método sencillo:
- Limpia la superficie y déjala seca del todo.
- Despega solo un par de centímetros del protector por un extremo, no la hoja entera.
- Coloca ese borde en su sitio y comprueba que está recto antes de seguir.
- Ve retirando el protector poco a poco mientras alisas con un trapo o una tarjeta rígida, siempre desde el centro hacia fuera.
- Escanea el código ya pegado. Es la única prueba que cuenta.
Qué material para qué cartel
- Cartel de mostrador permanente: papel de gramaje alto, plastificado mate, dentro de un portacarteles.
- Carta o menú que se manosea: papel grueso plastificado mate, o funda si cambia a menudo.
- Pegatina en el canto del mostrador: papel adhesivo mate; vinilo si es zona de limpieza frecuente.
- Escaparate: vinilo con protección UV, pegado por dentro.
- Terraza o cocina: vinilo, sin excepciones.
- Promoción de tres semanas: papel normal en portacarteles. No merece más.
- Cartel grande de pared o feria: impresión pegada sobre cartón pluma.
Lista de comprobación de materiales
- Sé si el cartel se va a tocar, si le va a dar agua o sol y cuánto tiene que durar.
- El acabado es mate, tanto el del papel como el de la protección.
- Si le da agua o sol, he elegido vinilo y no papel.
- Si va a exterior, el material menciona resistencia UV.
- El gramaje del papel entra en mi impresora.
- Si el cartel cambia a menudo, he elegido funda o portacarteles en vez de plastificar.
- El adhesivo es removible si la superficie no es mía o el cartel es de temporada.
- He limpiado y secado la superficie antes de pegar.
- He alisado desde el centro hacia fuera, sin burbujas sobre el código.
- He escaneado el código ya montado en su sitio definitivo.