Soportes

Cómo elegir un soporte para mostrar códigos QR en el mostrador

El soporte parece el detalle tonto del cartel y es lo que decide su ángulo, su altura y si sigue en pie dentro de tres meses. Cuesta poco y se elige mal a menudo.

Torelya Publicado el 2 de septiembre de 2026

Un soporte hace tres trabajos

No es un accesorio decorativo. Un portacarteles resuelve tres problemas concretos, y si falla en uno el cartel deja de funcionar aunque el código sea perfecto:

  1. Altura. Levanta el cartel del plano del mostrador para meterlo en el campo de visión del cliente. Un cartel tumbado sobre la barra solo lo ve quien ya está mirando hacia abajo.
  2. Ángulo. Decide hacia dónde rebota la luz del techo. Es el trabajo más importante y el que nadie evalúa al comprar.
  3. Permanencia. Mantiene el cartel en su sitio cuando alguien limpia, apoya una bolsa o pasa un pedido por encima.

El ángulo es lo que hay que mirar primero

Un cartel perfectamente vertical bajo una lámpara de techo devuelve el reflejo hacia arriba y hacia delante, justo a la altura de la cara del cliente. Un cartel inclinado hacia atrás manda ese reflejo hacia el suelo, fuera del ángulo de la cámara.

Por eso un atril inclinado suele funcionar mejor que un portacarteles recto en locales con focos, y por eso conviene mirar la foto del producto con ojo: si el soporte deja el cartel a noventa grados exactos y tu mostrador tiene luz cenital, vas a tener reflejo.

La comprobación son diez segundos: pon el cartel donde va a ir, ponte donde se pone el cliente y mira. Si ves una mancha de luz sobre el código, cambia el ángulo antes de cambiar cualquier otra cosa.

Los tipos que existen y para qué sirve cada uno

Portacarteles en L

La pieza transparente en forma de L, la más común. Barata, estable, se limpia de un pasada y no tiene piezas que se rompan. El cartel entra por arriba y se cambia en dos segundos.

Su punto débil es el ángulo: la mayoría dejan el cartel casi vertical. Es la opción por defecto en mostradores sin focos directos encima.

Atril o caballete inclinado

Sostiene el cartel en diagonal. Es lo que hay que buscar cuando el reflejo es un problema, y también cuando el cliente mira desde arriba porque el mostrador es bajo.

Si el ángulo es regulable, mejor: te permite corregirlo cuando cambies las luces o muevas el mostrador.

Portacarteles de doble cara

Dos hojas espalda contra espalda. Su sitio natural es una mesa de restaurante, donde hay gente sentada enfrente, o una isla de mostrador con acceso por los dos lados.

Requisito no negociable: base con peso. Los de base estrecha se vuelcan cada vez que alguien roza la mesa, y un cartel volcado es un cartel invisible.

Marco con pinza o brazo flexible

Se sujeta al canto del mostrador o de una estantería en vez de ocupar superficie. Muy útil cuando el mostrador está saturado y no cabe nada más.

A cambio, es lo más fácil de descolocar: cualquiera lo gira sin querer. Revísalo más a menudo que los demás.

Pedestal de suelo

Para leer de pie y desde varios metros: colas, salas de espera, mercados, ferias. Aquí el cartel es grande, así que el código también tiene que serlo, según la regla de la décima parte.

Lo crítico es la base: tiene que pesar lo suficiente para que no lo tire una puerta al abrirse ni un carrito al pasar.

Adhesivo o imán, sin soporte

Cuando no hay superficie libre, el cartel se pega directamente a un cristal, a una nevera o al canto del mostrador. Deja de haber problema de estabilidad y aparece el de material y adhesivo, que está en materiales para carteles QR.

Las medidas que hay que comprobar antes de comprar

Casi todas las devoluciones de portacarteles son por medidas. Tres comprobaciones y te ahorras el viaje:

  • Medida interior, no exterior. Lo que importa es el hueco donde entra el papel. Un portacarteles anunciado por su medida exterior puede no admitir la hoja que pensabas.
  • Orientación. Vertical y horizontal no son intercambiables. Decide primero cómo va el cartel y compra después.
  • Sistema de medidas. Los productos de tiendas estadounidenses vienen en pulgadas y en formatos como carta o media carta, que no coinciden con A4 ni A5. Si tu cartel está diseñado en A5, comprueba que el soporte lo admite o recorta el diseño al formato del soporte, nunca al revés.

Y el espacio que ocupa

Un mostrador de cobro ya tiene datáfono, bolsas, tarjetas y una planta. Mide el hueco real disponible antes de comprar: un soporte que no cabe acaba desplazado a un lateral donde nadie lo mira, que es la forma más silenciosa de que un cartel deje de servir.

Estabilidad, limpieza y desgaste

Tres cosas que se notan al segundo mes y no en la foto del producto:

  • Centro de gravedad. Cuanto más alto el cartel y más estrecha la base, más fácil es volcarlo. En zonas de paso, base ancha o peso.
  • Limpieza. En hostelería y en salones el soporte recibe spray de limpieza a diario. Los materiales transparentes se rayan con productos abrasivos y un soporte rayado difumina el código que hay detrás.
  • Cambio del contenido. Si el cartel va a cambiar —horarios, promociones, un enlace nuevo— elige uno que se abra por arriba. Los que hay que desmontar acaban con el cartel viejo puesto durante meses.

Cuándo el soporte no es la respuesta

Si el mostrador es estrecho, si el cartel se cae cada dos por tres o si alguien lo mueve constantemente para trabajar, el soporte no es el problema: el sitio lo es. En ese caso funciona mejor pegar el cartel al canto vertical del mostrador o a un cristal cercano, donde no estorba a nadie y por tanto nadie lo aparta.

Elegir entre soporte y adhesivo es en el fondo una pregunta sobre el sitio, no sobre el objeto. Está tratada en dónde colocar un código QR dentro de un negocio.

Lista de comprobación antes de comprar el soporte

  • He mirado si hay focos encima del sitio y he elegido inclinado si los hay.
  • He comprobado la medida interior, no la exterior.
  • La orientación, vertical u horizontal, coincide con mi diseño.
  • He verificado el formato de papel: A4, A5, carta o media carta.
  • He medido el hueco libre real en el mostrador.
  • La base tiene peso suficiente para la zona de paso donde va.
  • Se puede cambiar la hoja sin desmontar nada.
  • El material aguanta el producto de limpieza que se usa a diario.
  • He puesto el cartel en su sitio y he mirado desde la posición del cliente si hay reflejo.
  • He escaneado el código con el cartel ya montado en el soporte.

Preguntas frecuentes

¿Qué tamaño de portacarteles necesito para un código QR?

Depende del cartel, no del código. Para un cartel de mostrador es habitual usar formatos pequeños del tipo A5 o media carta, con el código entre 4 y 7 cm dentro. Lo que hay que comprobar es la medida interior del soporte, que es donde entra el papel.

¿Es mejor vertical o inclinado?

Inclinado, si hay luces en el techo sobre el mostrador. La inclinación desvía el reflejo hacia el suelo en lugar de hacia la cara del cliente. Sin focos directos encima, un portacarteles vertical en L funciona perfectamente y es más estable.

¿Qué hago si el soporte se cae continuamente?

Casi siempre es base estrecha en zona de paso, o un sitio donde alguien lo aparta para trabajar. Prueba con base más ancha, y si sigue pasando, pega el cartel al canto del mostrador o a un cristal: si no estorba, nadie lo mueve.

¿Puedo poner dos códigos en el mismo soporte?

Técnicamente sí, pero funciona mal. Ante dos cuadrados iguales la gente duda y no escanea ninguno. Si necesitas dos acciones, sepáralas en dos puntos del local y etiqueta claramente qué hace cada una.

¿Hace falta un soporte si ya tengo el cartel plastificado?

El plastificado protege el papel pero no lo pone de pie ni le da ángulo. Un cartel plastificado tumbado en el mostrador sigue siendo un cartel que casi nadie ve.

Exhibidores y soportes para mostrador

En el centro de recursos está la lista de materiales de esta categoría con los criterios para elegir cada uno.

Diseña el cartel antes de comprar el soporte

Genera el código, decide el formato del cartel y con esa medida en la mano compra el portacarteles. Al revés se acaba recortando el diseño.