Códigos QR
Qué tamaño debe tener un código QR para que funcione
Hay una regla sencilla que resuelve el noventa por ciento de los casos, y tres situaciones en las que hay que ignorarla y hacer el código más grande.
La regla de la décima parte
La regla práctica que se usa en señalética es directa: el lado del código conviene que mida en torno a una décima parte de la distancia desde la que se va a leer. Si el cliente lo escanea a un metro, el código quiere unos 10 cm de lado. A tres metros, unos 30 cm.
Conviene saber de dónde sale y de dónde no. No forma parte del estándar: es una regla de orientación cómoda. Lo que de verdad manda es el tamaño de cada módulo una vez impreso y la resolución del lector que va a escanear, y eso está explicado con las cifras de DENSO WAVE en cómo imprimir un código QR sin perder calidad. La regla de la décima parte sirve para salir del paso rápido; la prueba impresa es la que decide.
Funciona porque la cámara del celular necesita ver cada cuadradito del código con suficientes píxeles para distinguirlo del vecino, y eso depende del ángulo que ocupa el código en el campo de visión, no de su tamaño absoluto.
Mide la distancia real, no la que te imaginas
El error más común no es calcular mal, es medir mal. Cuando compruebas tu propio cartel te acercas a él, así que lo lees a treinta centímetros y te parece perfecto. El cliente lo lee desde donde está: al otro lado del mostrador, sentado en la mesa, en la acera con el local cerrado.
Ponte físicamente donde va a estar el cliente y mide desde ahí. En un mostrador normal, la distancia real suele estar entre 40 y 70 cm, no 20. En un escaparate leído desde la calle, entre 1,5 y 3 metros. Esa diferencia es la que decide el tamaño.
La densidad del código cambia la cuenta
La regla de la décima parte asume un código de complejidad media. Pero dos códigos del mismo tamaño físico pueden tener un número de cuadraditos muy distinto, y cuantos más tenga, más pequeño es cada uno y más difícil de leer.
Lo que aumenta la densidad:
- Un destino largo. Una dirección con parámetros de campaña puede tener el triple de caracteres que la misma dirección limpia, y eso se traduce en muchos más módulos.
- Un nivel de corrección de errores alto. Es la redundancia que permite que el código siga leyéndose aunque esté rayado o tenga un logotipo encima. Cuanta más redundancia, más módulos.
- Un logotipo en el centro. Obliga a subir la corrección de errores, así que indirectamente engorda el código.
La consecuencia práctica
Si tu cartel tiene que ser pequeño por fuerza, trabaja sobre el destino antes que sobre el tamaño. Un enlace corto y limpio genera un código con menos cuadraditos, y ese código sí cabe. Quitarle los parámetros de seguimiento a una dirección larga suele ser la solución más rápida a un código que no escanea en una tarjeta.
El margen blanco forma parte del código
Alrededor del código tiene que haber un borde libre, sin texto, sin marco y sin dibujo. Se llama zona silenciosa y es lo que permite al lector saber dónde empieza y dónde acaba el código. El estándar pide un margen de al menos cuatro módulos de ancho en cada uno de los cuatro lados.
Cuando alguien recorta ese margen para que el código quepa más grande en el cartel, lo que consigue es lo contrario: un código mayor que escanea peor. Si no cabe con margen, no cabe.
Medidas por tipo de cartel
Puntos de partida razonables, calculados con la regla y redondeados hacia arriba. Redondea siempre hacia arriba, nunca hacia abajo:
- Tarjeta de visita o etiqueta de producto (se lee a 15–25 cm, con el objeto en la mano): 2 a 2,5 cm.
- Cartel de mostrador o mesa (40–70 cm): 4 a 7 cm. Es la medida más usada en un negocio.
- Carta o menú en la mesa (40–60 cm): 4 a 6 cm.
- Cartel de pared en sala de espera (1,5–2 m): 15 a 20 cm.
- Escaparate leído desde la acera (2–3 m): 20 a 30 cm.
- Cartel de calle, caballete o feria (3–5 m): 30 a 50 cm.
- Rotulación de vehículo, con el vehículo detenido (4–5 m): 40 a 50 cm.
Tres situaciones en las que hay que agrandarlo
La regla de la décima parte supone condiciones buenas. Estas tres no lo son y conviene darles holgura: como orientación, entre un 20% y un 50% más de tamaño, comprobándolo después con una prueba impresa en el sitio.
- Poca luz. Un bar por la noche, una sala con luz cálida y tenue, un pasillo sin ventanas. Con poca luz la cámara sube la sensibilidad, aparece ruido en la imagen y los módulos pequeños se emborronan.
- Lectura en ángulo. Si el cliente no puede ponerse de frente —un código en un lateral, en una columna, en el canto de un mostrador— la cámara ve el código deformado y necesita más superficie para compensar.
- Superficie curva o brillante. Una botella, una taza, una funda plastificada con brillo. La curva deforma la rejilla y el brillo puede tapar una zona entera con un reflejo.
Cómo comprobarlo sin gastar material
Imprime el código al tamaño que has calculado en un folio normal, pégalo con celo donde va a ir el cartel definitivo y escanéalo desde la posición del cliente, a la hora del día en que hay peor luz. Si escanea en el peor momento, escanea siempre.
Si falla, agranda el código —un 25% es un salto razonable para empezar— y repite la prueba. Es más barato que descubrirlo con los carteles ya plastificados. La prueba completa está en cómo probar un código QR antes de imprimirlo.
Lista de comprobación del tamaño
- He medido la distancia real desde la posición del cliente, no desde la mía.
- He aplicado la regla: lado del código ≈ distancia ÷ 10.
- He redondeado hacia arriba, no hacia abajo.
- He acortado el destino todo lo que se podía: menos módulos significa módulos más grandes al mismo tamaño.
- La zona silenciosa está intacta: al menos cuatro módulos de margen vacío por cada uno de los cuatro lados.
- Si hay poca luz, lectura en ángulo o superficie curva, le he dado holgura de tamaño y lo he vuelto a probar.
- He impreso una prueba al tamaño calculado y la he pegado en el sitio definitivo.
- La he escaneado a la hora del día con peor luz.
- He medido el código impreso con una regla para confirmar la medida.