Códigos QR

Cómo crear un código QR para tu negocio paso a paso

Generar el código es la parte de treinta segundos. Lo que decide si funciona o no es lo que haces antes y después: elegir bien el destino, el formato del archivo y una prueba en condiciones reales.

Torelya Publicado el 2 de septiembre de 2026

Primero decide qué quieres que pase cuando lo escaneen

La pregunta no es «qué código QR hago», es qué quiero que haga el cliente en los próximos diez segundos. Un código es un atajo hacia una acción concreta, y si esa acción no está clara, el cartel no sirve de nada aunque escanee perfectamente.

La forma rápida de saberlo es terminar esta frase: «quiero que el cliente ______ sin tener que escribir nada». Dejar una reseña. Conectarse al wifi. Ver la carta. Escribirme por WhatsApp. Si la frase no sale, todavía no tienes un motivo para poner un código.

Ese destino determina todo lo demás: el tipo de código, el texto del cartel, el sitio donde va y el tamaño al que hay que imprimirlo.

Elige el tipo de código según la acción

No todos los códigos llevan a una página web. Algunos guardan instrucciones que el teléfono entiende directamente, y eso cambia la experiencia del cliente:

  • Enlace a una web: lo más común. Sirve para la carta, la tienda, el formulario de reserva o el enlace de reseñas.
  • Wifi: el teléfono ofrece conectarse a la red sin que nadie tenga que teclear una contraseña de veinte caracteres. Guarda el nombre de la red y la clave dentro del propio código.
  • WhatsApp: abre una conversación contigo, y puede llevar un mensaje ya escrito, del tipo «Hola, quiero pedir cita».
  • Reseña de Google: abre directamente el formulario de estrellas. Es un caso especial porque el enlace correcto no es el que la mayoría de la gente copia; está explicado en la guía del cartel de reseñas.
  • Texto o contacto: enseña un texto o propone guardar una ficha de contacto. Útil en tarjetas y en etiquetas de producto.

Genera el código

Con el destino decidido, esta parte es mecánica. En el generador de Torelya el código se crea en tu propio navegador: el enlace no se envía a ningún servidor, no hace falta cuenta y no caduca.

  1. Copia el destino exacto y pruébalo antes en el navegador de tu celular. Si el enlace está mal, el código estará mal.
  2. Elige el tipo que corresponde a la acción: enlace, wifi, WhatsApp o reseña.
  3. Pega el destino y comprueba la vista previa que aparece.
  4. Deja el margen blanco alrededor del código. Es el borde que los lectores necesitan para encontrarlo, y recortarlo es la causa más frecuente de que un código deje de escanear.
  5. Descarga el archivo en el formato que vayas a necesitar (lo siguiente).

Estático o dinámico: la decisión que casi nadie te explica

Un código estático lleva el destino escrito dentro. No depende de ningún servicio intermedio, así que funciona para siempre y no lo puede apagar nadie. La contrapartida es que, si cambias el destino, hay que hacer un código nuevo y reimprimir el cartel.

Un código dinámico apunta a un redirector que tú controlas, y ese redirector decide a dónde va. Puedes cambiar el destino sin tocar el cartel, y normalmente puedes contar cuántos escaneos hubo. La contrapartida es seria: dependes de que ese servicio siga existiendo y siga siendo gratis. El día que cierre, o que el plan gratuito caduque, todos los carteles que tengas impresos dejan de funcionar a la vez.

Para la mayoría de los negocios pequeños, la respuesta razonable es esta: usa estático para todo lo que no vaya a cambiar —el wifi, el enlace de reseñas, tu WhatsApp— y reserva el dinámico para campañas con fecha de caducidad, donde el cartel se va a tirar de todas formas.

Descarga el formato correcto

El archivo que descargas condiciona la calidad de la impresión. La regla es corta:

  • SVG o PDF para cualquier cosa que se vaya a imprimir. Son formatos vectoriales: el código se dibuja con instrucciones matemáticas, así que se ve nítido a cualquier tamaño, desde una pegatina hasta un cartel de un metro.
  • PNG para pantallas: redes sociales, una firma de correo, una diapositiva. También sirve para imprimir si lo descargas grande, pero si lo amplías se pixela.
  • Evita partir de una captura de pantalla o de una imagen reenviada por mensajería. Las dos suelen recomprimir la imagen y emborronan los bordes del código, que es justo lo que el lector necesita ver limpio.

Sobre poner tu logotipo encima

Los códigos QR toleran cierta cantidad de daño y siguen leyéndose, y por eso se pueden poner logotipos en el centro. Pero esa tolerancia no es infinita: cada milímetro que tapas es margen de error que gastas. Si pones logotipo, que sea pequeño, centrado, y prueba el resultado con varios teléfonos antes de imprimir mil unidades.

Pruébalo antes de gastar papel

La prueba en la pantalla del computadora no sirve: el celular escanea una pantalla iluminada y brillante mucho mejor que un papel mate en un local con media luz. Lo mínimo aceptable es imprimir una prueba al tamaño final y escanearla en el sitio donde va a vivir el cartel, con la luz que hay a esa hora.

Prueba con al menos dos teléfonos distintos, uno Android y uno iPhone si puedes, y con la cámara normal, que es lo que usa la gente. El protocolo completo está en cómo probar un código QR antes de imprimirlo.

Ponle un texto que diga qué gana el cliente

Un cuadrado negro sin explicación no invita a nada. El cartel necesita una frase corta que diga qué pasa al escanear, y esa frase funciona mejor en términos de lo que gana el cliente que en términos de lo que quieres tú.

«Escanea aquí» no dice nada. «Conéctate al wifi sin contraseña», «Mira la carta en tu celular» o «Cuéntanos qué tal ha ido» dicen exactamente lo que va a pasar. Si además hay que hacer algo después —dejar una nota, elegir una hora— es mejor avisarlo en el cartel que sorprender a alguien con un formulario largo.

Colócalo donde la gente ya está mirando

El mejor código del mundo pegado en una pared por la que nadie pasa no se escanea. La colocación no es el último detalle: es la mitad del resultado.

La regla general es ponerlo donde el cliente ya está parado y con el celular a mano: el mostrador mientras paga, la mesa mientras espera, la puerta mientras el local está cerrado. Y a una altura entre el pecho y los ojos, porque un código a la altura de las rodillas obliga a agacharse y casi nadie se agacha. Está desarrollado en dónde colocar un código QR dentro de un negocio.

Lista de comprobación antes de imprimir

  • Sé exactamente qué acción quiero que haga el cliente al escanear.
  • He abierto el enlace de destino en el celular y funciona.
  • La página de destino se ve bien en un celular, no solo en el computadora.
  • He elegido estático o dinámico a conciencia, sabiendo qué pasa si el servicio desaparece.
  • He descargado SVG o PDF para imprimir, no una captura de pantalla.
  • El margen blanco alrededor del código está intacto.
  • He impreso una prueba al tamaño final y la he escaneado en el sitio donde irá.
  • La he probado con dos teléfonos distintos, con la cámara normal.
  • El cartel dice en una frase qué gana el cliente al escanear.
  • El sitio elegido es un sitio donde la gente está parada y con el celular a mano.

Preguntas frecuentes

¿Caducan los códigos QR?

El código estático en sí no caduca: el destino va escrito dentro del propio dibujo y no hay ningún servicio intermedio que pueda apagarse. Lo que sí puede dejar de funcionar es la página a la que apunta, así que conviene comprobarla de vez en cuando. Los que sí caducan son los dinámicos, porque dependen de que el redirector siga funcionando y de que su plan gratuito no cambie.

¿Necesito pagar por un generador de códigos QR?

Para un código estático, no. El estándar es abierto y generar el dibujo no cuesta nada. Lo que se cobra en los servicios de pago es el redireccionamiento dinámico y las estadísticas de escaneo, que son otro producto. El generador de Torelya es gratuito, sin cuenta y sin marca de agua.

¿Puedo cambiar a dónde lleva un código que ya está impreso?

Solo si es dinámico. Si es estático, hay que generar un código nuevo y reimprimir. Por eso conviene decidirlo antes de mandar mil tarjetas a imprenta y no después.

¿Se puede poner un código QR en color?

Sí, pero con cuidado: hace falta contraste suficiente entre los módulos y el fondo, y el fondo tiene que ser más claro que el código, no al revés. Un código claro sobre fondo oscuro falla en muchos lectores. Los fallos de contraste están en errores que hacen que un código QR no funcione.

¿Qué tamaño tiene que tener?

Depende de la distancia desde la que se lee. La regla de trabajo es que el lado del código sea aproximadamente una décima parte de la distancia de lectura. Los cálculos y los ejemplos por tipo de cartel están en qué tamaño debe tener un código QR.

¿Hace falta una aplicación para escanearlo?

En general no. La cámara de la mayoría de los teléfonos actuales, tanto Android como iPhone, reconoce los códigos QR sin instalar nada, aunque en modelos antiguos o con la cámara de otra aplicación puede no funcionar. Justamente por eso conviene probar con la cámara normal y no con una app lectora, que suele ser más permisiva que la cámara del sistema.

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